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La Venezuela Invisible y el Movimiento Verde Internacional

By Alfredo Lascoutx-Ruiz, Delegado del Comité del Enlace Internacional del Partido Verde de Canadá

Para los Verdes en todo el mundo hay un país que ha desaparecido del radar político, llegando a ser casi invisible: Venezuela…

Hace pocos días, el Comité de Enlace Internacional del Partido Verde de Canadá recibió a través de la Federación de Partidos Verdes de las Américas un comunicado emitido por Movimiento Ecológico de Venezuela, MOEVE, solicitando el apoyo de la Global Green para el llamado a Referendo Revocatorio del mandato del Presidente Nicolás Maduro. Al igual que el reciente informe del Secretario General de la Organización del Estados Americanos, y los reportes de otras ONGs internacionales como Amnistía Internacional o Human Rights Watch, o las informaciones de numerosas agencias internacionales de noticias; el comunicado de MOEVE describe la dramática situación política, económica y social que vive el pueblo de Venezuela, agravada tras la muerte del Presidente Chávez hace más de tres años: criminalidad responsable de 27.500 asesinatos tan solo durante el 2015. La inflación más alta del mundo que amenaza alcanzar 700% a finales de 2016. Cierre y éxodo masivo de empresas (quedan cerca de 4 mil de las 13 mil que había en 1999). Expropiaciones de fincas productivas sumidas hoy en el abandono. Recesión económica galopante producto de la malversación de los fondos públicos (Transparencia Internacional coloca al gobierno de Venezuela como uno de los más corruptos del mundo). Deuda del sector público de 249.523 millones de dólares ( 2014) y de la cual se emplearon unos 5.576 millones de dólares (2014) en la compra de armamento militar a Rusia y China, según el Instituto de Investigaciones de la Paz de  Estocolmo. Salario mínimo de 15 mil Bolívares mensuales equivalente a 0,50 centavos de dólar/día. Escasez generalizada de alimentos y medicinas calificada como situación de crisis humanitaria.

Paralelo al férreo control del poder ejecutivo y destrucción de las instituciones democráticas,  surge una nueva clase gobernante -la Nomenklatura Bolivariana- que predica un socialismo difuso y anacrónico pero practica un estalinismo del Siglo XXI donde la corrupción gubernamental va de la mano con la represión política, la militarización de la sociedad y serias violaciones a los derechos humanos. Si bien la situación venezolana es conocida por los líderes de los partidos verdes de la Global Green, llama poderosamente la atención el silencio absoluto que guardan organizaciones ecologistas Canadienses e internacionales, aun bajo los efectos  de la maquinaria de propaganda que tenazmente le vendió al mundo el carismático Hugo Chávez. Así, el espejismo de la revolución que se traicionó a si misma logra todavía eclipsar la visión de los ecologistas del mundo.

Y ahora, en medio de la crisis total de un país sin dinero, de ciudades sin agua y sin electricidad, poblaciones sin comida, sin salud y sin seguridad, el gobierno “revolucionario” de Nicolás Maduro decreta, en febrero 2016, la creación de la Zona de Desarrollo del Arco Minero, destinada a la explotación a cielo abierto de oro, diamantes,  coltran, bauxita, torio, hierro y otros minerales, en una extensión de 111.843,70 km2  a lo largo del rio Orinoco (equivalente al 12 % del territorio Venezolano y 3 tres veces el tamaño de Bélgica) afectando a toda su población; especialmente a los pueblos indígenas Yekwana, Sanema, Pemon, Warao y Yanomami.

Tal y como señala un documento promovido por grupos “chavistas” opuestos al mega proyecto minero,  allí “se localiza la Reserva Forestal de Imataca y en su área de influencia se encuentran otras Áreas Bajo Régimen de Administración Especial como monumentos naturales, reservas de biosfera, parques nacionales, refugios de fauna silvestre, zonas protectoras, otras reservas forestales y cuencas protegidas por convenios internacionales entre los que se incluye la cuenca del Caroní, la cual provee las reservas de agua dulce más importantes de la nación y abastece las centrales hidroeléctricas que generan el 70% de la energía que consume el país.”

Aun cuando el gobierno mantiene control de información, se sabe que el proyecto ha sido ofertado a 150  empresas nacionales e internacionales, entre las que destaca la Gold Reserve de Canadá, CAMC Engineering Co. y Citic Group de China, y la Afridia MDWC con sede en Kinsasa, Dubái y Londres. Además, a través de investigaciones relacionadas con el Kimberley Process, se sabe que en la zona actúan ponderosas mafias internacionales provenientes de Surinam, vinculadas presumiblemente a los mercados de diamantes de Ámsterdam y Amberes.

A pesar de los esfuerzos del MOVEV y muchos otros grupos ecologistas venezolanos para alertar a la comunidad internacional sobre los peligros del proyecto del Arco Minero del Orinoco, parece prevalecer un sentimiento de “suspicacia política” hacia los demócratas opositores que se atreven a denunciar al régimen chavista. Después de 17 años de Revolución Bolivariana, debemos preguntarnos si hemos fallado en la identificación de quienes son realmente los transgresores políticos, sobre todo cuando proclaman a sí mismos como revolucionarios y se esconden detrás de discursos populistas: ¿hemos intentado superar el falso dilema planteado por los estereotipos de la izquierda y la derecha? ¿Acaso hemos elegido el silencio en lugar de analizar con valentía lo que esta a la vista de todos? Acaso no tenemos ojos para reconocer a una nación al borde del colapso?

Así, mientras el discurso pretendidamente “ecologista” y la supuesta vocación revolucionaria del gobierno de Maduro mantienen el control de la ceguera selectiva, el caso venezolano destapa una contradicción profunda en la conciencia del ecologismo político, una molestia "ética" que interpone opacidades ideológicas entre la dura realidad venezolana y la visión idealista de un movimiento verde internacional “políticamente correcto”. Por eso decimos que para los Verdes del mundo, Venezuela es invisible.


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