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Manifiesto por si a la Paz

Porque el año 2016 puede ser un hito y una oportunidad para un nuevo comienzo en las relaciones entre los colombianos. Juntos podemos transformar la cultura del odio, la violencia, la exclusión y la eliminación física del otro; por una cultura de la paz, la convivencia y la reconciliación entre hermanos de una patria grande, incluyente, plural y soberana.

Luego de 52 años de enfrentamiento armado entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno Colombiano, se evidencia la construcción de un acuerdo que permitirá la terminación definitiva del conflicto armado interno, que han padecido en particular los habitantes de las zonas rurales más apartadas y excluidas del desarrollo nacional.

Colombia es sus estudiantes, sus organizaciones, sus nativos, sus víctimas, sus excombatientes, su fuerza pública, sus servidores públicos, sus sindicatos y sus empresas, su sociedad civil, sus campesinos, sus colonos, su minga indígena, sus afros, sus LGBTI, sus pensionados, sus desprotegidos, sus poblaciones diversas, sus ciudadanías.

Colombia es la clase trabajadora, que cada día se despierta a luchar por el día a día, por llevarles el sustento a sus hijas e hijos, por pagar los servicios públicos esenciales, el arriendo o las cuotas de sus créditos y demás deudas; la gente que anhela un mejor vivir.

Colombia somos los que pueden y las que no pueden, las que tienen y los que no tienen, los que creen y las que no creen, las que emprenden y los que acompañan, los que trabajan y las que están desempleadas, las que resisten y los que se conforman, los que proponen y las que se atienen, los que se oponen y las que gobiernan, las que compran y los que venden, los que participan y las que se abstienen, las que crean y los que no crean, los que tienen algo que decir y las que callan, las familias y quienes están solas y solos.

Colombia somos la gente que ama y sobrevive; las y los que sueñan con ganarle a la vida y poder gozar de oportunidades para ser felices; las millones y millones de mujeres que salen adelante solas y luchan por sus familias.

Colombia son sus paisajes, sus montañas, su fauna, su flora, su biodiversidad, sus ríos y sus mares.  Colombia es su historia, su presente y su porvenir. Colombia es sus regiones y sus fronteras. Colombia es también su injusticia e inequidad; sus violencias y sus carencias.

Colombia es su posición geoestratégica no sólo para hacer política sino para el comercio, la industria, los servicios, para la integración, para la autodeterminación, para el intercambio cultural, para la preservación, para el turismo y para el diálogo social.

Colombia son sus obras, su música, su arte, sus deportes, su ciencia, su tecnología, sus ciudades, su campo. Colombia es la creatividad, la astucia, el humor, el folclor, el dolor, el amor, y el arraigo. Colombia son sus lenguas, sus pueblos, sus creencias, sus ideologías, sus colores y sabores que nos amalgaman, que nos hacen diversos, pluriétnicos, multiculturales, que nos hacen grandes. Colombia son nuestros muertos y los niños y las niñas que abren por primera vez sus ojos y sus manos. Colombia es todo lo que une. Colombia es más que una simple palabra: somos Colombia, somos Paz.

La Paz es ahora. Con la confirmación del cese bilateral al fuego y de hostilidades definitivo entre el Estado y las FARC, le enviamos como nación, a la sociedad en su conjunto, y al mundo entero, el mensaje de que el fin del conflicto está cerca. De que como hermanos y hermanas, juntos podemos volver a creer en que otra Colombia es realizable. Sin guerra y con el poder de la gente trabajadora, de las ciudadanías, de sus sueños, de sus realizaciones, de su herencia de lucha, de resistencia, de su dignidad, vamos a tener la oportunidad de construir un mejor país, más justo, más democrático, más incluyente y más humano, en La Paz se acerca. Será nuestra segunda independencia. No nos cabe más dolor en el pecho, más memoria, más olvido. Este es el momento de volver a creer, de atreverse a pensar, de comprender que juntos podemos subirnos al barco de otra nación posible en Paz con justicia social.

Crucemos la oscura página de la guerra, démosle comienzo a las décadas de la Paz con verdad, justicia y reparación, para que nunca más se vuelva a repetir la degradación humana, la estela de sangre, de odio, de anomia, de exclusión, de deseo de venganza y para que en un Estado social y democrático de derecho, nadie ose tomar la justicia por su propia mano. Una Colombia nueva y en Paz, requiere del concurso de todas y todos, de las fuerzas vivas, de las elites, de la ciudadanía de a pie.

La Paz es posible, es una construcción colectiva, es un propósito común que genera esperanza. La arquitectura para la Paz es necesaria llenarla de nuevos contenidos y demanda movilización social, cambios institucionales, más pluralismo, instituciones incluyentes, pedagogía, acción comunicativa, inversión social, voluntad política de transformación, pero más que todo, pide la participación de todas y todos.

La coyuntura actual en la que se debatirá la implementación y refrendación de los acuerdos, abre una ventana de oportunidad legítima para la construcción colectiva de la Paz y la reconciliación. En el país político y el país nacional, se clama por avanzar hacia un gobierno de transición de mayoría democrática que devenga en un nuevo trato que posibilite profundizar nuestra soberanía, avanzar en el progreso nacional, el goce efectivo de derechos y el ejercicio pleno de la ciudadanía, y en el que se construya entre todas y todos un discurso consecuente, basado en que el principio supremo de la nación, sea el valor de la vida.

La Paz es irreversible, ha arribado a su puerto de no retorno. En su primer fruto como nación, no será la solución final que nos separó y acrecentó la guerra, sino una solución política negociada, que llevará a la dejación de las armas, a la suscripción de los acuerdos entre contrarios, a su implementación, refrendación, verificación, y a la eficacia de los acuerdos, con un nuevo pacto social y cambios normativos amplios y pertinentes, que incluyan las garantías necesarias para la reincorporación a la sociedad civil y a la democracia de las y los excombatientes. Pero esto no llegara por generación espontánea, sino necesita de la voluntad de las mayorías.

La paz es unión, cooperación, solidaridad, confianzas. No fue un diálogo de vencedores y vencidos, sino la grandeza de sentarse a la mesa a encontrarse en la solución a los problemas reales de este país. Pero este fue apenas el primer paso de vencedores. 

Con la Paz avanzará Colombia en desarrollo y en crecimiento, en cambios reales, en profundización de la democracia, en que nunca más por razones políticas muera un líder o una o un ciudadano del común; un colombiano. En que cada día que el colombiano de a pie despierte, no tema con salir a la calle o volver a su vivienda. En que cada quien pueda votar por la opción que lo convenza y pueda decirlo en voz alta. En que los niños y las niñas crezcan felices con salud a su hogar, educación de calidad, buena alimentación y afecto. En que los jóvenes cuenten con posibilidades de estudio y de insertarse a la vida cotidiana con condiciones y derechos laborales; que el adulto tenga un trabajo decente que le permita solventar sus necesidades básicas y pagar sus impuestos consciente de que se retribuirán en seguridad humana y justicia social; que la ciudadanía pueda acudir a la justicia a exigir y hacer valer sus derechos y garantías y reciban una respuesta razonable; que la persona mayor sepa que los ahorros de toda su vida laboral le permitirán en su buen retiro sobrevivir con holgura; en que las personas con discapacidad puedan vivir como cualquier otro; que nadie mire por debajo del hombro a quien elija una vida distinta; en que se respete la diferencia y se preserve la vida, la naturaleza, nuestros legados y saberes; en que la tierra sea para quien la trabaja; en que las empresas crezca con responsabilidad social y ecológica, hilando confianza en diálogo social entre empleadores y trabajadores, construyendo acuerdos colectivos y fortaleciendo organizaciones democráticas; en que la riqueza se redistribuya en bienestar social y humano, lo que permitan que la gente pague sus impuestos confiados en que el Estado, con transparencia, gestionara lo propio para robustecer lo público, erradicar la pobreza con desarrollo social y económico, normas pertinentes para el buen vivir y la calidad de vida, y que el Estado, con eficacia, haga presencia en los territorios olvidados con políticas públicas sociales, sustentables; y en que todas y todos nos podamos mirar a los ojos y darnos la mano como hermanas y hermanos.

Pero para avanzar hacia allá, hacia esta gran Colombia, con apertura democrática, se requiere del aporte de toda la ciudadanía unida en la causa de la Paz completa, estable, duradera.

Somos conscientes de que el siguiente paso a seguir, después de que todo este acordado, será la construcción colectiva de la Paz, que parte de generar oportunidades, de realizar derechos, de empoderar a la gente, de darle la mano al contrario, de respetar las diferencias, de ceder poder para las mayorías, de unirnos como colombianas y colombianos en una gran convergencia por la Paz y la reconciliación. Pero para llegar a ese punto, las mesas aún están cojas, invitamos a los demás actores armados, al ELN, a la disidencia del EPL, a toda la insurgencia, a integrarse a esta iniciativa de avanzar en este gran proceso de Paz de la Colombia del Siglo XXI y a la colombiana, y le hacemos un llamado a todas y a todos los colombianos decentes a participar en la refrendación de los acuerdos de Paz.

Al suscribir este manifiesto por la paz de Colombia, públicamente asumo mi responsabilidad como gestor cultural de paz, comprometido en difundir este manifiesto, y el apoyo al proceso de paz negociada, la refrendación y el cumplimiento de los acuerdos suscritos por el Gobierno Nacional y las FARC, para terminar el conflicto armado y empezar la construcción de una paz estable y duradera entre todos los colombianos. SI A LA PAZ.

Bogotá, D.C. julio de 2016

Suscrito por: Partido Alianza Verde, Polo Democrático Alternativo-Polo Social, Alianza Social Independiente-ASI, Movimiento Alianza Indígena y Social-MAIS, Liberales Independientes, Fuerza Ciudadana y dirigentes nacionales de las centrales obreras CUT y CGT, Ministros de Justicia y Trabajo, Gobernadores de los Departamentos de Nariño, Boyacá y Putumayo, congresistas, diputados, concejales y ediles de los partidos mencionados.

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